miércoles, 29 de agosto de 2007

Penultima memoria (Abigael Bohorquez)

Mi madre amaba las golondrinas;
mis amigas, decía,
pero nunca sobre el alero
de las siete casas donde logró vivir,
se aposentó jamás la golondrina;
y nos daban envidia las otras casas
donde las golondrinas hacían pollos,
nidos, trinos, vuelos, tempranera alegría,
y en esta mañanita en la que cantan las golondrinas,
y yo amanezco pensando en ella ida,
y el gallo heralda y las palomas zurean su costumbre,
me dispongo a escribir sobre mi madre muerta
y aquella golondrina que se quedó esperando
las semillas de alpiste y de bondad,
que madre no consiguió ofrecerle
el lunes aquel horrendo
que no volvió del hospital.

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